OPINIÓN

22/08/2016

Esteban Calvo

Sistema Previsional


Señor Director:

Chile aparece en dos momentos de la historia como pionero en reforma previsional. Contrariamente a la política de privatización que predominó en la reforma de 1981, la reforma de 2008 promovió la expansión del componente público, así como la mejora del componente privado del sistema de pensiones, en un intento por lograr un mejor balance entre riesgos sociales y ahorros individuales.

En ambas reformas, los factores del entorno social que pueden incidir en el éxito del sistema previsional fueron escasamente considerados. Nuestro sistema de pensiones fue diseñado y posteriormente corregido considerando varios parámetros relacionados con potenciales riesgos de la economía nacional, pero dicha parametrización no tomó suficientemente en cuenta otros factores del entorno social que condicionaron el éxito del sistema. Entre estos factores se encuentran las costumbres culturales de ahorro y gasto de los chilenos (que dan preferencia a inversiones en educación o vivienda), la inestabilidad de las trayectorias laborales y la abundancia de trabajadores informales, por cuenta propia o a tiempo parcial.

Ha llegado el momento de generar un sistema de pensiones que se ajuste al entorno cultural y laboral de Chile, y que no solo opere en beneficio del grupo minoritario de la sociedad constituido por los hombres en empleos formales, a tiempo completo, con salarios ascendentes y que cotizaron al menos 30 años de su vida laboral. Ya no podemos seguir caracterizando al sistema previsional como un auto de lujo, en un país donde la mayoría de los chilenos usa el transporte público para movilizarse por calles que están llenas de hoyos. Un sistema de pensiones exitoso es inseparable del entorno en el que opera.

Esteban Calvo
Profesor de Políticas Públicas, U. Diego Portales Profesor de Epidemiología, Columbia University

Ignacio Madero-Cabib
Investigador Postdoctoral, U. Diego Portales

Fuente: El Mercurio - Cartas al Director